Muchas empresas, por diversas razones, usan sistemas de tecnología de la información desarrollados internamente. Esto puede funcionar por algún tiempo, sin embargo, un punto bastante frecuente es que, en general, la construcción de software dentro de casa se utiliza en una visión de corto plazo. Tales sistemas suelen ser operacionales y diseñados para atender demandas corporativas puntuales, como buscar eficiencia y automatizar algún proceso o mejorar flujos de trabajo.

Muchas compañías que usan sistemas propios consiguen, temporalmente, brindar un diferencial, pero después de un tiempo, los softwares desarrollados internamente terminan sufriendo muchos arreglos para ajustarse a las nuevas necesidades. Con el tiempo, mantener estas herramientas resulta muy caro y poco flexible para los cambios.

Además de la falta de flexibilidad, un sistema desarrollado internamente puede causar problemas de dependencias, como por ejemplo, el marketing depender del área de TI para la construcción de algoritmos específicos cada vez que necesiten crear o cambiar promociones o campañas para sus revendedores, lo que reduce el tiempo para reaccionar a la competencia.

En mercados competitivos, como el de la venta directa, contar con esta autonomía hace toda la diferencia. Por lo tanto, un sistema especializado en la gestión de ventas directas, que permita a los usuarios crear reglas y parametrizaciones, puede ser la solución. Los proveedores especializados trabajan con visión a largo plazo, buscando la constante renovación y actualización del sistema para añadir funcionalidades que atiendan a los cambios del mercado. En el caso de la venta directa, las tendencias apuntan para la atención multicanal y la búsqueda por nuevos canales de distribución. 

Cuando las herramientas no permiten hacer rápidamente las innovaciones comerciales, ellas comienzan a ser barreras para la compañía y para el negocio. Al usar sistemas propios, las empresas dependen del área de TI para adaptarlos, un proceso que puede tardar años y llevar a la pérdida de competitividad.